El perfil de estos cónyuges suele ser similar: parejas de unos 35-40 años, con más de 5
años de convivencia, sin hijos e hijas de otras relaciones, y que desde el inicio de la
relación él ya manifestaba su disconformidad en tener descendencia»
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Nuestro mundo va cambiando y también lo hacen las nuevas formas que tenemos de
relacionarnos con las demás personas, ya sea en pareja, la convivencia con las amistades e
incluso el lugar donde situamos a nuestras personas mayores.
Y lo mismo está ocurriendo en las nuevas formas de construir familias. No me
refiero a familias con hijos e hijas de diferentes matrimonios, ni familias
monoparentales, e incluso familias con los dos padres o las dos madres
homosexuales. Me refiero a parejas heterosexuales, con muchos años de
convivencia, pero ellos no quieren ser padres y ellas sí.
Cuando un matrimonio entra en una desavenencia de éste tipo, normalmente
puede entrar en una crisis de pareja, ya que las dos posturas, tanto la de ella, como
la de él, son igual de lícitas; a lo cual se le añade un agravante emocional y de
decepción en las expectativas de proyectos comunes por parte ambos.
Cada vez son más frecuentes los matrimonios que acuden a terapia de pareja para
intentar buscar un consenso en este aspecto. El perfil de estos cónyuges suele ser
similar: parejas de unos 35-40 años, con más de 5 años de convivencia, sin hijos e
hijas de otras relaciones, y que desde el inicio de la relación él ya manifestaba su
disconformidad en tener descendencia. Hay hombres que se sorprenden que
pasados los años, ella sí quiera ser madre, a pesar de haber sido un tema
consensuado con anterioridad, incluso desde el inicio de la relación. Pero las
personas no somos seres estancos, sino que estamos en continuo movimiento
constante; y lo que hace 5 años no nos inquietaba, como pudiera ser el hecho de
ser madre, años después sí puede ser una prioridad para un miembro esa pareja.
Algunos hombres les reprochan que insistan sobre la cuestión si ya estaba claro
desde el inicio de la relación; pero que estuviera hablado y consensuado hace años,
no significa que ellas ahora no lo puedan sentir de otra manera.
También nos encontramos con mujeres que creen que la idea fija de él es algo
transitorio, y que ya cambiará, y formulan ideas mágicas con frases del tipo: “eso lo
dice ahora, estoy segura que por mi lo hará”, “cuando tengamos sobrinas le entrará
también las ganas”, “con el tiempo cambiará”, etc. Y pasan los años y él no cambia,
ni le “viene” el deseo de ser padre porque alrededor haya niños pequeños, y desde
luego, no es una cuestión de amor hacia la pareja, pero sigue sin querer ser padre.
Entonces, ¿qué podemos hacer? Llegados a este punto, algunas parejas acuden a
terapia de pareja para que sea la terapeuta quien medie sobre esta situación. Otras
prefieren no acudir porque creen que se van a sentir con la presión de tener que
tomar una decisión inmediata, sea del tipo que sea.
De todas formas, acudan a terapia de pareja o no, el primer punto que se ha de
tratar es el exponer realmente los sentimientos de amor que tienen ambos. Debe
ser el punto más importante porque a partir de ahora han de saber comunicarse de
manera muy empática y con el corazón entregado. Una vez que con calma, hemos
abordado este aspecto, ambos miembros han de exponer los motivos que les llevan
a querer tomar la decisión, tanto ella la que querer ser madre, como la de él la de
no querer no ser padre. Habrá que escuchar a ambas partes, sin juzgar ni
manipular, intentado ponernos en el lugar del otro todo lo que se pueda, reitero,
desde el corazón y el amor que le tenemos a nuestra pareja.
Una vez que él nos ha expuesto su razonamiento, intentaremos darles una posible
solución a los motivos que nos ha dado. Si es por un tema económico, lo podremos
contrastar con las ganancias y balances reales de los últimos años… Si es por tema
de sentimiento de “pérdida de libertad”, podemos exponerle los planes previos para
que pueda seguir teniendo espacios de tiempo libre… Si es por un tema de
responsabilidad o miedos, también ella puede manifestar hasta qué punto se puede
hacer cargo de las diferentes contratiempos que puedan ir surgiendo… A veces,
exponiendo por ambas partes las diferentes ideas y planteamientos, pueden ayudar
mucho a llegar a un entendimiento y él así no sentirse con toda la carga o
responsabilidad, sea económica o no, que puede conllevar la crianza de una hija o
un hijo en el futuro.
Si pasado este punto, él todavía sigue con la misma decisión de no ser padre, tal vez
se pueden plantear otro tipo de propuestas. Tal vez por ambas partes se está en
disposición de que ella pase por un proceso de inseminación asistida de un donante
anónimo, y de esa manera ella poder ser madre y seguir manteniendo la relación de
pareja. Alternativas de este tipo también se pueden contemplar, y todas son válidas,
siempre que ambos quieran, sin tenerse que sentir por ninguna de las dos partes
que se le está presionando a tomar una decisión que no que quiere.
Si a pesar de todos estos aspectos, no se encuentra ningún tipo alternativa donde
sientan que sus proyectos de vida son atendidos, en ese caso, lo más recomendado
es que valoren realmente cómo van a ser más felices a partir de ahora. Ya que una
decisión de este tipo a medio y largo plazo puede causar un gran malestar en la
pareja, y le afectará mucho más ella, porque para las mujeres a una determinada
edad tomar la decisión de ser madres seguramente ya no tendrá carácter
retroactivo pasados unos años. Así que, si de todo lo que hemos planteado, aún no
hay un mínimo consenso, lo más adecuado sería plantearnos, nuestros planes de
futuro, y con honestidad tomar la mejor decisión que solo a mí me ataña.
Teresa Ramos Díaz
